cOAlition S: qué dice su estrategia 2026-2030

cOAlition S publica su estrategia 2026-2030: menos énfasis en mandatos y más en construir un sistema de comunicación científica sostenible y equitativo, con la mirada puesta en el acceso abierto diamante, los preprints y la inteligencia artificial.

Durante años, la conversación sobre el acceso abierto se ha parecido bastante a un debate urbanístico: todos coinciden en que la ciudad debería ser abierta y transitable, pero discrepan sobre quién paga las calles y a quién benefician de verdad. cOAlition S —la coalición de financiadores de investigación que en 2018 lanzó el célebre Plan S— acaba de publicar su estrategia para el periodo 2026-2030, y el documento puede leerse precisamente como ese ejercicio: revisar el plano después de siete años de obras, comprobar qué ha funcionado y decidir por dónde seguir construyendo.

De dónde venimos

Conviene recordar el punto de partida. Plan S nació con una idea sencilla y a la vez radical: los resultados de la investigación financiada con dinero público deberían ser gratuitos para leer y reutilizar, de forma inmediata y sin barreras. La herramienta para lograrlo eran las condiciones de financiación, es decir, exigir el acceso abierto como requisito para recibir una ayuda. Lo que empezó como una alianza de doce organizaciones es hoy una red de veintiocho financiadores con presencia en Europa, Norteamérica, Jordania, Zambia, Sudáfrica y Australia.

El balance que hace la propia coalición es honesto. El acceso abierto ha crecido, sí, pero buena parte de ese crecimiento se ha apoyado en un modelo de pago —los llamados APC o tasas por procesamiento de artículo, las cantidades que un autor o su institución abonan para que un trabajo se publique en abierto— que ha encarecido el sistema y ha generado nuevas desigualdades. Quien investiga en una institución bien dotada puede pagar; quien lo hace desde un contexto con menos recursos, no. La apertura, paradójicamente, corría el riesgo de levantar un nuevo muro.

Hacia dónde vamos: tres prioridades

La estrategia 2026-2030 reconoce ese problema sin rodeos y propone un cambio de énfasis. Ya no se trata solo de imponer mandatos, sino de construir un sistema de comunicación científica más sostenible y equitativo. El documento se despliega en dos fases —un primer tramo de dos años (2026-2027) y otro de tres (2028-2030), sujeto a revisión— y se ordena en torno a tres prioridades.

La primera es reforzar los cimientos de un acceso abierto pleno, inmediato y justo, lo que incluye revisar los propios principios de Plan S a la luz de modelos emergentes: el acceso abierto diamante (revistas sin coste ni para quien publica ni para quien lee), los preprints (versiones tempranas de un trabajo compartidas antes de la revisión formal) y el modelo «publicar-revisar-curar», que invierte el orden tradicional al hacer pública la investigación primero y revisarla después, a la vista de todos.

La segunda prioridad atiende a las infraestructuras digitales que sostienen todo lo anterior, con una mención explícita a la inteligencia artificial: la coalición quiere fijar una posición común sobre cuestiones tan delicadas como el uso de publicaciones con licencia abierta para entrenar modelos de IA.

La tercera se centra en la sostenibilidad financiera: explorar nuevas fórmulas para costear la comunicación científica y medir con rigor el impacto económico de estas políticas. De cara a la segunda fase, la coalición anticipa además tres frentes de fondo: el control de los costes, la valoración de la investigación por sus méritos y no por dónde se publica, y la reducción de sesgos en todo el circuito.

Una lectura

Lo más interesante de este giro es de orden casi cultural. cOAlition S admite que «ningún modelo único puede satisfacer todas las necesidades» y se compromete a trabajar con la comunidad investigadora, no solo a dictarle condiciones. Es un cambio de tono que cualquiera que trabaje atendiendo necesidades reales reconocerá: la mejor norma no es la más estricta, sino la que resuelve de verdad el problema de quien la habita.

Queda por ver si el viraje hacia el acceso abierto diamante y los modelos comunitarios encuentra financiación estable, porque la sostenibilidad —ese término que tanto usamos y tan poco garantizamos— sigue siendo el verdadero examen. Pero el rumbo apunta en una dirección sensata: una ciencia abierta que no se limite a derribar muros de pago para levantar otros, sino que piense desde el principio en quién va a poder usarla.


La estrategia completa y su resumen en una página están disponibles en la web de cOAlition S. La nota de prensa que la acompaña está fechada el 12 de noviembre de 2025.

Fuente: cOAlition S Strategy for 2026-2030 — Plan S